REFLEXIONES DE CONSCIENCIA DIGITAL
La coherencia también es digital
Sobre vivir con más equilibrio, comunicar con sentido y construir una estrategia digital que no contradiga aquello que defendemos.
Un amigo me ha dicho hoy que ser coherente es una de las cosas más difíciles que hay. Que se tiene que trabajar cada día.
Y me he quedado pensando.
Sí. Y no.
O, como diría yo, es di-fácil.
Me explico.
Para vivir con coherencia, primero necesitas preguntarte cuáles son esos valores o características que forman parte de tu identidad. No los que quedan bien escritos en una libreta, sino los que realmente quieres practicar en tu día a día.
Después, toca llevarlos a la vida.
Si para ti es importante ser una persona generosa, la coherencia será encontrar maneras de ayudar a otras personas y también de ayudarte a ti. A veces podrás hacerlo de forma grande. Otras, de forma pequeña. Y otras, tendrás que buscar maneras creativas de sostener ese valor sin romperte por el camino.
En mi caso, hay tres valores que están muy presentes:
El equilibrio.
A través de una vida sencilla, aprendiendo a navegar las polaridades y la cuerda floja para volver siempre al centro.
La humildad y la conexión.
Aceptando que no siempre sé lo que está viviendo la otra persona ni qué significado tiene para ella. Pero sí puedo recordar que su experiencia merece ser escuchada, no juzgada, y que quizá también trae un aprendizaje para mí.
La libertad.
La libertad de poder cambiar de camino cuando algo ya no tiene sentido. De explorar. De no encajar en una vida prediseñada solo porque parecía la opción más lógica.
Cuando tienes más o menos claros tus valores, la coherencia deja de ser una palabra bonita y se convierte en una práctica.
Entonces puedes empezar a preguntarte:
¿He sido equilibrada en esta decisión?
¿Esto que estoy haciendo me está desequilibrando?
¿He escuchado de verdad a la persona que me hablaba?
¿Qué puedo aprender sin juzgar?
¿Estoy siendo libre en lo que hago?
¿Mi vida necesita algún cambio?
Y entonces, poco a poco, pasa de ser difícil a ser más fácil.
No porque siempre lo hagas perfecto.
Sino porque tienes un lugar al que volver.
La coherencia no es hacerlo todo perfecto. Es tener un lugar al que volver cuando te pierdes.
En el proyecto de Consciencia Digital , el equilibrio está muy presente. Al final, los proyectos hablan más de ti que tú de ellos.
Y llevo tiempo cuestionándome cómo hacer una estrategia digital que ayude a que más personas conozcan el proyecto, sin dejar de ser coherente con lo que estoy defendiendo.
Porque aquí entra la parte interesante.
Si hablo de equilibrio, de no hacer ruido, de estar presente y de utilizar la tecnología de una forma más armónica, mi estrategia digital también debería respirar eso.
No tendría mucho sentido hablar de calma mientras publico desde la ansiedad.
Ni hablar de foco mientras alimento mil canales a la vez.
Ni hablar de presencia mientras diseño una comunicación que solo busca estar en todas partes.
Por eso, para mí, una estrategia digital coherente no significa desaparecer ni hacerlo todo pequeño.
Significa elegir mejor.
Pocas publicaciones, pero con sentido.
Horarios marcados y con límites.
Colaboraciones con personas alineadas.
Email marketing mensual, concreto y cuidado.
Campañas de anuncios muy revisadas, o incluso no hacerlas si no encajan con el momento.
Y, sobre todo, combinar lo digital con otras formas de presencia: networking estratégico, eventos, reuniones, conversaciones reales, colaboraciones y apariciones en medios.
Porque aunque lo digital funcione muy bien, también hay que preguntarse si lo que estamos haciendo es coherente con lo que queremos construir.
La tecnología puede ayudarnos a llegar más lejos.
Pero la coherencia nos recuerda hacia dónde queremos ir.
Y quizás esa sea la verdadera estrategia:
no estar en todas partes, sino estar donde tenga sentido.
Para todo lo demás,
Consciencia Digital.
Cristina
